1. ¿Dios existe?
  2. Objeciones a la existencia de Dios
  3. Notas o características de Dios
  4. ¿Existe el alma? ¿es inmortal?
  5. Objeciones a la existencia e inmortalidad del alma del hombre
  6. 1) No existe nada inmaterial en el hombre
  7. 2) El alma no es inmortal
  8. ¿Son todas las religiones buenas y verdaderas?
  9. ¿La Resurrección de Nuestro Señor Jesucristo es un hecho histórico?
  10. ¿Jesucristo es Dios?
  11. ¿Tiene límites la ciencia de Jesús?¿Sabía todo Jesús?
  12. ¿Existe el Cielo?
  13. ¿Existe el Infierno?
  14. Existe el Purgatorio?
  15. Origen de la Iglesia: ¿Quién la fundó?
  16. El poder y la Iglesia
  17. El alma de la Iglesia. ¿Hace falta pertenecer a la Iglesia para salvarse?
  18. Autoridad y súbditos en la Iglesia
  19. ¿Obligan los Diez Mandamientos? ¿Hay que cumplirlos para salvarse?
  20. ¿Existe el pecado?
  21. Basta la fe sin obras para salvarse?
  22. Los Milagros
  23. ¿Es auténtica la Sábana Santa?
  24. ¿Es la Virgen María madre de Dios?
  25. ¿Es la Virgen María madre nuestra?
  26. ¿Tuvo hermanos Jesús?
  27. El salario justo ¿Basta con pagar el salario que marca el mercado para que se esté pagando el salario justo?
  28. El precio justo ¿Basta con fijar el precio de mercado para que el precio sea justo?
  29. La ayuda a los pobres ¿Es obligatorio socorrerlos, por ejemplo, con la limosna, a veces bajo pecado mortal?
  30. El robo en estado de necesidad
  31. ¿Es preciso evitar que nazca más gente para que haya alimentos para todos?
  32. ¿Existe la reencarnación?
  33. ¿Procede el hombre del mono? Evolución
  34. Los errores de los Testigos de Jehová
  35. ¿Puede cambiar la ley moral?
  36. La Homosexualidad
  37. La Masonería y la Iglesia
  38. ¿Pueden ir a comulgar los divorciados con convivencia irregular?
  39. ¿Hay que imitar a la Naturaleza?
  40. Cómo la mujer no puede ser sacerdote
  41. El Comunismo marxista
  42. ¿Puede ser un cristiano marxista? Teología de la Liberación
  43. El Aborto
  44. ¿Existe un orden moral objetivo
  45. Comentario a la frase "el mal y el bien no existen, lo que existe es el mal y el bien para ti"
  46. ¿Por qué existe el Mal?¿Viene de Dios?
  47. Relación entre el amor a Dios y al prójimo
  48. La Providencia de Dios
  49. ¿Está Nuestro Señor Jesucristo realmente presente en la Eucaristía?
  50. Milagro Eucarístico
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¿Hay que imitar a la Naturaleza?

¿Se puede aprender de la Naturaleza, del comportamiento de los animales? Ciertamente contemplando la Naturaleza pueden extraerse lecciones de sabiduría y de belleza que Dios Creador ha dejado impresas en ella. Pero siempre que se lean tales lecciones guiándonos por la razón iluminada por la fe. En otro caso la imitación de la Naturaleza puede ser ambigua e incluso negativa.

Así, ¿debemos imitar al pelícano que se abre el pecho para que sus crías beban su sangre? o ¿debemos imitar al águila rapaz que sin compasión se abate sobre cachorros indefensos o a la fiera que devora a sus propias crías?:

El hombre debe discernir con su razón y con su corazón qué ejemplos de la Naturaleza, del comportamiento de los animales que carecen de razón, seguir y cuáles rechazar y superar con su espíritu racional: El hombre no es ciego y puede escoger entre los ejemplos naturales; ante el hombre, como dice la Biblia, pone Dios agua y fuego, a él toca elegir el camino bueno.

Hay que advertir que la imitación de la Naturaleza, sin más, puede convertir al hombre en un ser cruel y bestial, según los ejemplos que escoja: puede conducir a perseguir ser una especie de superhombre que sería en realidad una superbestia o un superdiablo.

Además del mundo natural existe un mundo y una vida sobrenaturales. La fuerza, la fiereza y la búsqueda ciega del placer, que muchos idolatran y deducen en y de la Naturaleza no son lo superior para el espíritu del hombre:

Dios desde la cruz podía haber fulminado a sus verdugos, sin embargo pronunció la palabra sobrehumana: "Perdónalos porque no saben lo que hacen". Y como el pelícano abre su pecho para que se alimenten sus crías, permitió que brotara sangre de su Corazón para amamantarnos para la vida eterna.

El hombre que en vez de seguir los ejemplos que superan a la Naturaleza o los ejemplos de la Naturaleza que son una elevación para su espíritu, eligiera ejemplos de comportamiento animal que nada de malo tienen para el animal que sigue sus instintos, pero que trasladados sin más al hombre resultan aberrantes, se degradaría.

Así, por ejemplo, si un hombre abandonara a sus hijos como el avestruz abandona sus huevos, no podríamos menos que tener su comportamiento por despiadado, inhumano y bestial.

La Naturaleza obedece unas leyes sin poder dejar de obedecerlas: los animales tienen unos instintos que no pueden dejar de seguir. Sólo el hombre puede y debe, dentro de ciertos límites, dejar de secundar sus instintos y someterlos a la razón y al corazón, al espíritu. Por tanto, sólo de forma limitada debe el hombre imitar a la Naturaleza.

Por otra parte, por la fe sabemos que el hombre - con la excepción de María Santísima - nace con el pecado original, que causa, aun después de borrado, una tendencia desordenada de nuestros apetitos:

Nuestros instintos, si no son regulados por la razón iluminada por la fe, pueden conducir a conductas aberrantes: La idolatría del cuerpo, de los instintos, del placer a toda costa como un diosecillo tiránico, conduce al hombre a ser un esclavo de sus pasiones, una marioneta que gira a cualquier viento y un ser abyecto incapaz de elevar su alma y de experimentar el verdadero amor.

Lo contrario enseña el naturalismo que postula que el hombre ha de abandonarse a sus instintos naturales sin tener en cuenta que tal abandono puede ocasionar resultados degradantes y aun criminales: Si mi mal carácter me impulsa a vengarme de mi enemigo aun matándolo, según este punto de vista, que haría que cada uno siguiera sus impulsos "naturales", sin cortapisas, lo lógico es acabar matando a mi enemigo.

Algo distinto enseña la fe cristiana que eleva al hombre por encima de su naturaleza caída y le impulsa a actuar de modo virtuoso y sobrenatural, elevando su ser hasta perdonar y amar a su enemigo, a pagar con bien el mal recibido.

Con todo, si contemplamos la Naturaleza con ojos de fe y amor, veremos como en un espejo el poder, la sabiduría y belleza de Dios, leeremos un libro que cuenta Su grandeza y veremos en ella un motivo para elevar nuestro espíritu y alabar a nuestro Creador.